En Entre Ríos hallan más de 30 mil aves muertas por cebos tóxicos.
October 21st, 2008 casaresEntre Ríos: Hallan más de 30 mil aves muertas por cebos tóxicos.
Funcionarios de Medio Ambiente de la provincia, Senasa y Vigilancia Ambiental de Gualeguaychú, tras la denuncia de un vecino, descubrieron que en un radio de 30 hectáreas, ubicadas el norte de la ciudad de Gualeguaychú, habían muerto miles de aves.
El Diario de Paraná (Argentina) 20-10-08
Aunque las hipótesis fueron varias, entre ellas que murieron por contaminación, lo cierto que los estudios determinaron que fueron literalmente exterminadas con un cebo envenenado.
De acuerdo a los informes de los organismos, las aves fueron halladas al norte de la ciudad de Gualeguaychú y, tras un rastrillaje se contabilizaron más de 30 mil pájaros de distintas especies muertas o moribundas.
La denuncia de las primeras aves muertas la hizo un vecino, que transitaba desde su campo hacia la ciudad. En ese trayecto encontró una cantidad importante de aves muertas, ese día contabilizó 16 palomas y 2 cardenales. Impactado por el hecho, el hombre tomó algunas de ellas, como muestra, y las guardó en el freezer para su conservación e hizo la denuncia a Vigilancia Ambiental municipal. ACTA. Tratándose de un caso atípico, en un primer momento, se pensó que la mortandad de los pájaros estaba relacionada con la planta Botnia, pero luego de los estudios, se comprobó que las especies habían muerto por cebos envenenados.
En el rastrillaje que efectuaron los funcionarios de Vigilancia Ambiental, Senasa y guardafaunas, observaron que entre las especies muertas había cardenales, chingolos, mulatas y palomas, entre otras. Se recogieron las aves para su análisis y así determinar las causas de la mortandad, ya que se podía tratar de una enfermedad viral.
Pero luego se determinó que la muerte de las aves no era producto ni de la contaminación de las pastera ni de los efectos de un virus, sino que la mortandad se produjo por la ingesta de trigo envenenado, entre otros cebos que se habrían utilizado para tal fin.
En el informe que publicó el diario El Día, el guardafauna Ricardo Rivoller indicó que “el producto, o la forma en que se estaba envenenado, no era selectivo, es decir, que no solamente atacaba a las palomas o loros, considerados plagas, sino que involucraba a otros animales”.
Hasta el momento se desconoce qué tipo de sustancia se utilizó para exterminar las aves, pero sobre lo que no hay dudas es que se colocaron cebos, ya que en el campo se comprobó que se habían esparcido granos envenenados. Con ese dato, se labró un acta y se hizo la denuncia, aunque el arrendatario del campo se negó a firmar el documento. MILES DE MILES. De acuerdo a los datos difundidos, se calcula que más de 30 mil aves murieron. “La estimación de miles se hace a través de un protocolo que es oficial y se logra en valor a la cantidad de ejemplares que hay muertos”, explicó el guardafauna Alfredo Casella.
Aunque algunas de estas aves sean consideradas como plagas, el control de plagas no es arbitrario. “Para realizar este tipo de actos, se debe contar con un permiso, debe estar bajo la tutela de recursos naturales y con una verificación previa de un inspector”, declaró Casella.
Asimismo, explicó que en este caso de envenenamiento, hay una segunda cadena que entra en juego, que son los depredadores: caranchos, comadrejas o zorros, que al alimentarse de alguna de estas aves pueden morir de la misma forma. “Son tantas las aves que alguna tiene que haber caído al río Gualeguaychú, que está muy cerca del campo, y esa ave puede ser alimento de algún pez, y ese pez luego puede ser ingerido en un futuro por un humano, es un círculo vicioso”, ejemplificó el guardafauna.
Al describir el hallazgo, los entrevistados comentaron que muchos de los ejemplares muertos estaban con el buche abierto y las semillas envenenadas a la vista. CEBO. De acuerdo a lo informado, en el campo donde se encontraron las aves muertas, se había sembrado girasol y para evitar que las aves se coman la semilla sembrada, se puso arriba éstas, pero a menor distancia de la superficie, una semilla envenenada.
Las aves comieron esa semilla y volaron a morir debajo de un árbol minutos después de la ingesta. “Lo más grave de esto es la época, estamos en época de nidificación, eso hay que contemplarlo también, si se ve un cardenal muerto hay quizás una pareja que ya estaba nidificando o hasta incubando huevos, ya se tiene 4 ó 5 aves menos”, explicó Rivollier.

